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LAS GUERRAS DE TODA LA VIDA

La caverna son los otros

En mi ya lejana juventud, los habitantes de la caverna, los ultras, parecían muchos por el ruido que hacían a veces pero eran en realidad muy pocos.  


	En mi ya lejana juventud, los habitantes de la caverna, los ultras, parecían muchos por el ruido que hacían a veces pero eran en realidad muy pocos.  

Cuando la palabra caverna salía en una conversación, se pensaba en Blas Piñar y algún otro más franquista que Franco, que vivían desesperados por la llegada de una democracia de características aún difusas y que se iría definiendo con el correr del tiempo. Se creía que lo que entonces se llamaba "los poderes fácticos" era el medio en que prosperaba la caverna, en especial la Iglesia católica —la jerarquía: los curas de barrio solían ser progres y amigos de Marcelino Camacho—, la banca y un ejército supuestamente golpista y retrógrado.

De todo aquello han pasado cerca de cuarenta años. Casi tantos como duró el franquismo, que daba impresión de eternidad. En este largo período, viene a sostener el señor José María Izquierdo, prologado —respaldado— por Iñaki Gabilondo, en Las mil frases más feroces de la derecha de la caverna, ésta no ha hecho sino expandirse. Ahora ocupa casi todo el espectro —y nunca mejor empleado el término— de la prensa escrita, digital, radial y televisiva.

Las dichosas frases están tomadas de Libertad Digital —por supuesto—, La Gaceta, El Mundo, esRadio, ABC, La Razón, Intereconomía, Telemadrid (¡!) y otras, es decir, todo lo que se publica salvo El País y Público. En esos medios se expresa la Caverna: Gabriel Albiac, Mario Noya, Javier Nart, Mario Conde, Federico Jiménez Losantos, José Javier Esparza, Alfonso Rojo, Rubén Múgica, Isabel San Sebastián, Manuel Martín Ferrand, Carlos Dávila, Juan Ramón Rallo, Hermann Tertsch, Ignacio Gordillo, Tomás Cuesta, Agapito Maestre, Florentino Portero, Pablo Molina, José Luis Martín Prieto, José María Marco, Jon Juaristi, Arcadi Espada, Ángela Vallvey, Ignacio Ruiz Quintano y un largo etcétera, todos juntos y revueltos, como si lo mismo fuera un liberal que un demócrata cristiano, un católico que un agnóstico: aunque es cierto que ninguno de los citados es socialista.

La verdad es que me ofende el señor Izquierdo al no incluirme en esa lista de señalados intelectuales, muchos de los cuales son mis amigos y que hicieron   —hicimos— el largo viaje desde la izquierda —en la que se sitúan Izquierdo y Gabilondo y todo su entorno— hasta nuestras posiciones actuales, que distan mucho de ser uniformes y, desde luego, poquísimo tienen de cavernarias.

Sigo nombrando al señor Izquierdo porque me cuesta decir "el autor", ya que el volumen está compuesto por dichos de otros, que a él le parecen asombrosos y, tal vez, poco democráticos. Al agrupar las citas —como para la lucha final— contó el señor Izquierdo con la complicidad de sus potenciales lectores. Tipos a los que, como a él, les parece mal que se trate a Zapatero de inepto, que se considere a Rubalcaba un malvado, que se diga que los sindicatos españoles son los peores del mundo —cuando sólo los sindicatos argentinos pueden competir por ese privilegio—, que ha habido una traición consumada en las negociaciones con ETA, que se diga que las tensiones generadas por los nacionalismos periféricos tienden a la quiebra territorial de España. Y no se agotan ahí los temas: por supuesto, ha encontrado el seleccionador de citas que unos cuantos de los citados se oponen al aborto y otros son homófobos. Quiere ignorar Izquierdo que éstos han sido y son asunto de debate en la caverna, él no asiste a esas cosas, no lee Libertad Digital si no es para obtener frases en las que aparezca la quintaesencia de lo troglodita, a su modo de juzgar.

Un par de frases demostrativas del criterio del compilador Izquierdo. De José Luis Martín Prieto respecto del aborto: "Ya que no podemos aumentar el PIB, inflamos el Producto Interior Bestia convirtiéndonos en el abortadero de la Unión Europea, y el turismo ginecológico traerá mesnadas de mujeres con un lifting incluido en el paquete del aborto". De Gabriel Albiac sobre Zapatero: "Llegó al poder, porque una pulsión masoquista demasiado humana está siempre tentada de poner en el mando supremo al tonto de la tribu (...) Cuando el Nadie sonriente se instaló en La Moncloa éste era un país rico. Siete años después está en la ruina. (...) Para volverse a casa. Tan tranquilo. Yo en su lugar, al menos, me volaría los sesos. Dignamente".

El procedimiento escogido por Izquierdo para definir la caverna actual es a la vez sartreano e impreciso. ¿Quién vive en la caverna, o es la caverna? Los otros. El maestro francés decía que el infierno son los otros, y para Izquierdo la caverna (esa caverna, no la original de los setenta) y el infierno son sitios próximos. ¿Qué otros? Todos los que estén situados, según una clasificación convencional, a la derecha del señor Izquierdo (y del señor Gabilondo), que son unos delirantes, la ultraderecha tan temida. Nosotros. La mayoría.

 

JOSÉ MARÍA IZQUIERDO: LAS MIL FRASES MÁS FEROCES DE LA DERECHA DE LA CAVERNA. Aguilar (Madrid), 2011, 240 páginas.

vazquezrial@gmail.com www.izquierdareaccionaria.com

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